Los dulces (no siempre) engordan

Tradicionalmente se asocia a los dulces un solo efecto que casi lo hacen parecer su única característica. Se dice que los dulces engordan y si bien hay parte de realidad en esta afirmación, existe mucho mito falso que cuesta derribar.

Si pensamos en que los dulces engordan es porque básicamente llevan azúcar. Lo que no podemos obviar es que el consumo abusivo de azúcar unido a la falta de ejercicio físico es perjudicial para la salud.

La glucosa es necesaria para el cerebro

Pero no es menos cierto que el cuerpo humano necesita de la glucosa para funcionar. La glucosa es el azúcar natural que podemos encontrar en productos como la fruta, los lácteos o la miel. Como bien recogía el diario El País hace un tiempo el azúcar, si es natural, no es malo. Al contrario, es necesario.

Es más, la glucosa es la principal fuente de energía. Y lo más importante es el único combustible que utilizan las células del cerebro. Por tanto privar al cerebro de glucosa puede suponer todo un problema.

¿Y qué pasa con los azúcares añadidos? ¿Son malos para la salud?

Como todo en la vida si se abusa es malo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que la ingesta total de calorías al día procedente de los azúcares añadidos debería estar por debajo del 10%.

Y es aquí donde radica el problema. Existen muchos productos que contienen tal cantidad de azúcar añadido que con solo su consumo se superan esas cantidades recomendadas con creces.

Por ejemplo, los refrescos suelen tener entre 25 y 45 gramos de azúcar por lata. Esto significa que con un solo refresco estamos ingiriendo más de la mitad del azúcar diario necesario.

Otro de los productos estrella en cuanto a azúcar añadido es el de la bollería industrial. Aquí, el principal problema ya no es sólo la cantidad ingente de azúcar añadido, sino que también se incorporan ingredientes como el aceite de palma. Más adelante hablaremos del aceite de palma que merece un artículo aparte. Solo mencionar ahora que en los dulces de Monte Turia utilizamos aceite de girasol.

El refranero popular hace referencia a que a nadie le amarga un dulce y es porque los dulces gustan y son parte de nuestra tradición gastronómica. Los hidratos de carbono y los azúcares han formado parte siempre de nuestra recetas tradicionales que han comido nuestros antepasados. Ellos no tenían los niveles de sobrepeso y obesidad que tiene la generación actual porque desarrollaban una forma de vida más activa y para nada sedentaria.

En definitiva no se solo se trata de comer menos azúcar sino de comer mejor, y sobre todo saber qué comemos. Para seguir una dieta más equilibrada lo ideal es desterrar la bollería industrial. La repostería casera o tradicional como la que elaboramos en Monte Turia es una apuesta segura, apostando siempre por recetas saludables. Si buscas alimentos dulces que no engordan aquí puedes tener una opción.

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