Las almendras y sus propiedades: 9 razones para comérselas

Si famosa es la dieta mediterránea es por culpa, en parte, de la utilización de frutos secos. Y la almendra ocupa un lugar destacado. Las propiedades de las almendras son muchas y variadas. Las almendras crudas, sin añadidos, son una fuente de nutrientes.

Estamos hablando de uno de los ingredientes más utilizados en la cocina española, sobre todo en postres y dulces tradicionales.

Propiedades de las almendras

Pero veamos el valor nutricional de las almendras, qué aportan y para qué pueden ser beneficiosas. Repasamos 9 razones por las que deberíamos comer almendras o productos que incluyan este ingrediente tan nuestro:

Por su contenido en grasas (insaturadas)

Seguro que habrás escuchado hablar de las grasas saturadas y de los problemas de salud que pueden acarrear. Pues deberías saber que la almendra cuenta con un amplio contenido en grasas insaturadas, precisamente aquellas que benefician la salud cardiovascular. Las grasas saturadas, las malas, son difíciles de eliminar por nuestro cuerpo. Son aquellas que suelen acumularse en nuestro cuerpo y que tanto nos cuesta eliminar. A veces incluso sin conseguirlo. En el caso de las insaturadas el cuerpo es capaz de eliminarlas por sí solo.

Por sus proteínas vegetales

Otro de los valores nutricionales de una almendra viene de la mano de sus proteínas vegetales. Este tipo de proteínas están consideradas como de buena calidad por su aportación en aminoácidos esenciales. Después del agua, las proteínas son el nutriente con mayor presencia en nuestro cuerpo. Por eso son tan importantes. Y si las proteínas son de calidad, mucho mejor.

Por su alto contenido en fibra

El contenido en fibra de los frutos secos es muy elevado. Y entre todos ellos, la almendra es la que más fibra tiene. También es cierto que provoca un efecto laxante importante. Así que recuerda que las almendras son laxantes.

Para fortalecer los huesos

La almendra contiene mucho calcio. No en vano la leche de almendra se ha puesto muy de moda en los últimos años. Muchos expertos la recomiendan como sustituto de la leche de vaca para fortalecer los huesos y prevenir enfermedades como la osteoporosis. Una sola almendra ya supone el 6% de las ingestas recomendadas diarias de calcio, potasio y hierro. Y todo gracias al fósforo y al magnesio de la almendra.

Para prevenir el cáncer y enfermedades degenerativas

Si hablamos de las vitaminas de las almendras tendríamos que destacar la vitamina E que cuenta con una importante acción antioxidante. A su vez el zinc y los fitoesteroles se añaden a la acción antioxidante para ayudar en la prevención de células cancerígenas y enfermedades degenerativas.

Cómo fuente de vitaminas

Pero además de vitamina E las almendras también son una fuente de vitaminas entre las que se incluyen las Vitaminas B1, B5, B6 y B9

Para saciar el apetito

Por alguna razón que se desconoce durante mucho tiempo se extendió el mito de que las almendras engordan. Nada más lejos de la realidad. Es más, un estudio publicado en la revista European Journal of Clinical Nutrition demostró que ayudan a saciar el apetito.

Para reducir el colesterol de forma natural

Entre los alimentos que bajan el colesterol rápidamente se encuentran las almendras. El consumo de almendras ayudan a reducir el conocido como colesterol malo, el LDL. Por contra, ayudan también a aumentar los niveles del colesterol bueno, el HDL.

Para ser más felices

Y para el final hemos dejado la razón más importante por la que deberías comer almendras. No es que un fruto alucinógeno o produzca estados de felicidad pasajera. Simplemente la almendra es rica en tirosina, clave en la producción de la conocida como hormona de la felicidad, la dopamina. Así que los beneficios de las almendras van más allá de lo físico. La dopamina es un neurotransmisor indispensable para las neuronas.

En definitiva, las propiedades de las almendras son tantas y tan variadas que difícilmente podríamos vivir sin ellas. Y lo mejor de todo es que para disfrutar de ellas no solo podemos y debemos comer almendras sino que en nuestra grastronomía contamos con innumerables dulces y postres de almendras, una forma sana y práctica de comer almendras. Por ejemplo podemos encontrar los conocidos como rosegones de almendras o las tejas de almendras o por qué no los mantecados tradicionales.

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